¡¡UHAA UHAA AYUDHAA!!

Por: Silvia A. Navarro 

Suena mi alarma a las 5:00 am pero ya estaba despierta desde las 4:30, nervios le llaman. Reviso mi celular, 500 mensajes de mi equipo desde las 3:30 am, de boleto le llaman. Me preparo mis huevitos con mi avena porque es IMPOSIBLE correr el Inka sin desayunar previamente, pero tampoco te empujes un pan con chicharrón pues. Me pongo mi malla, mis medias hasta el cuello y 10 casacas porque hacía un frío brutal y enrumbo al sur.

Comenzó el calentamiento y ya se me fue el aire. ¡¡UHAA UHAA!! A saltar la primera valla *po mientras* golpe en la rodilla, pero caletamente metemos un rugido de (dolor) guerrera. Seguimos corriendo, porque obvio roche si abandonas a los 5 metros ¿no? Pasamos el primer, segundo y tercer obstáculo como verdaderos profesionales. Seguimos corriendo (caminando) y llegamos a una laguna de agua. En la cual no se les ocurrió MEJOR idea que tirarle bloques de hielo seco en INVIERNO. Si, hielo seco en invierno. “Bucea rápido porque sino te congelas…” ¿¿en serio?? No me digaaaassss… Clavado sin pensarlo dos veces para pasar debajo de esos barriles. El resto, ya no lo recuerdo.

Es mi tercera carrera del Inka Challenge y siempre es como la primera. Siento que moriré de hipotermia y encontrarán mi cuerpo aplastado debajo de la llanta enorme que hay que cargar. Pero no dejo de correrla, ¿qué masoquista no? NO AMIGA, no se llama masoquismo. Se llama purito amor a la satisfacción de cruzar la meta con arena hasta donde no te llegan los rayos solares, de salir al estilo baywatch de esa laguna congelada, de lograr que no se te enganche tu moño fashion rampeando bajo las púas. Purito amor a la superación de uno mismo. Así que… ¡Anímate! Lo único que puedes perder son un par de aretes y tu dignidad (si caes de panza en algún charco) pero bah, en peores lugares la has perdido 😘.

¡Nos vemos en octubre! ¡¡¡UHAA UHAA UHAA!!

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